domingo, 18 de septiembre de 2011

Jesús: un ejemplo para niños, jóvenes y adultos.

El niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría, y la gracia de Dios era sobre él. (Lucas. 2: 40)

La vida de Jesús es un ejemplo de donde se puede extraer suficiente enseñanza para niño, jóvenes y adultos, pues fue un representante de la niñez y la juventud, su mensaje se aplica a toda persona aun desde sus primeros años, toda su naturaleza espiritual y física siguió la orden divina del crecimiento ilustrada por la planta, así como desea que hagan todos los niños, jóvenes y adultos. Jesús aunque era el príncipe del cielo, el Rey de la gloria, pero esto no fue estimado como cosa a que debía aferrarse sino que se desprendió de ella tomando forma de siervo, pues se convirtió en un niño nacido en Belén y por un tiempo su vida se desenvolvió como un niño entregado al cuidado de su madre. "En su niñez procedió como un niño obediente. Habló y se comportó con la sabiduría de un niño, y no de un hombre, honrando a sus padres y cumpliendo sus deseos en forma útil, de acuerdo con la capacidad de un niño. Pero fue perfecto en cada etapa de su desarrollo, con la sencilla y natural gracia de una vida sin pecado".

"José, y especialmente María, mantuvieron el recuerdo de la Paternidad divina del niño. Jesús fue instruido de acuerdo con el carácter sagrado de su misión. Su inclinación a lo recto era una satisfacción constante para sus padres".

"Los ojos del Hijo de Dios descansaron con frecuencia sobre las lomas y las rocas que había en torno de su hogar. Estaba familiarizado con las cosas de la naturaleza. Veía al sol del cielo, la luna y las estrellas que cumplían su misión. Con cánticos daba la bienvenida a la luz matinal".

"Siempre que podía, iba solo al campo y a la ladera de las montañas para comulgar con el Dios de la naturaleza. Cuando terminaba su trabajo, iba por la orilla del lago, entre los árboles del bosque, y por los verdes valles por donde podía pensar en Dios elevar y su alma al cielo en oración".
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