martes, 13 de septiembre de 2011

Miremos hacia arriba al Rey Jesús

Fijemos nuestros ojos en Jesús.


Todos podemos estar con el hijo de Dios. 
1 Timoteo 3:16 E indiscutible-mente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.

Debemos confiado mirar hacia arriba pues Jesús siempre ha estado allí, y podemos, con toda seguridad, recorrer la senda que él siguió. De manera que, hermanos, meremos con los ojos de la fe por que Dios nunca nos abandonara. Que nuestros ojos vean mucho más allá de este mundo de lágrimas y dolor, hacia arriba, a una esperanza y una vida más brillante y eterna, por causa de Jesús. Amén.
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