lunes, 19 de diciembre de 2011

La herencia de los Hijos de Dios

La Recompensa y los Hijos de Dios.

Imag Los-Hijos
Debemos dar gracias al padre por que nos hizo aptos para poder participar de la herencia que tendrán los santos que sean redimidos.

El rescate que sea pagado por nosotros es muy alto para no tenerlo en alta estima. Todos pueden si así lo desean acercarse a Dios y obtener el fruto más preciado que es la eternidad, mediante una vida de consagración a él. Cuán triste es, que no prestemos atención a esto y el hombre se aparte de la herencia inmortal, para así vivir una vida de acuerdo a su voluntad, satisfaciendo el orgullo, la supremacía y el cualquier cosa que nos lleve a la ostentación, por todo esto el hombre pierde la bendición que podría recibir no solo en esta vida, sino también en la venidera. Los hombres podrían si así lo quisieran entrar en los palacios celestiales triunfante y con libertad pasear por esas mansiones, y en igualdad de condiciones (por no existir nadie que lo tiente a desobedecer la palabra de Dios) con Cristo, los ángeles celestiales y todos los príncipes de Dios. pero aun así, hay muchos que perecen por que rechazan los atractivos celestiales y todo lo que el cielo pudiera ofrecerles.
El Dios Creador de todos los seres que poseen vida y todos los mundos se propone amar por toda la eternidad a los que creen que su Hijo Jesucristo como un su Salvador personal, y el padre así como ama a Jesús ama también a los que creen en él. No solo en el cielo dará Dios cuida a sus hijos, sino aquí y ahora nos concede en un muy elevado grado su gracia invariable y su favor. El ha dado a los hombres la maravillosa gracia y el don de la Luz, y lo más apreciado, la Majestad de todo el cielo, y juntamente con él les ofrece y ha concedido todos los maravillosos tesoros celestiales. Sin duda alguna es mucho que lo que Dios nos ha prometido para la vida venidera, pero también en esta vida se nos concede grandes y magníficos dones, porque somos objetos de su gracia y protección, el permitirá que nos gocemos de todo lo que nos favorezca y que nos ennoblezca, el ara que se extienda y eleve nuestros caracteres. Este es su verdadero propósito para prepararnos, para estar en las cortes celestiales.

Pero el diablo está batallando fuertemente por las almas de los hombres, pues él No quiere que tengan una luz que les haga mirar el futuro honor que hay para los salvados, trata de ocultar la gloria eterna listas y preparadas para los hombres y mujeres que serán habitantes del cielo, Satanás tampoco quiere que prueben la experiencia del signo que les daría una visión de la felicidad del cielo en esta tierra.

Los que aceptan a Jesús (el diablo no quiere que esto pase) como su Salvador personal, tienen la palabra más segura que existe de la vida presente, que es a saber la de Dios. El más humilde seguidor de Cristo puede llegar a ser un redimido habitante del cielo, favorecido del Creador, de una posición honrada que jamás se envejecerá.
Share: