martes, 20 de diciembre de 2011

La Justificacion y Adopcion de Dios

La Adopción para ser Hijos de Dios.

Dios el padre no dolo nos eligió en Cristo Jesús antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de, sino que en el amor nos predestinó a la adopción como niños por medio de Jesucristo. Esta adopción es otra bendición o privilegio que Dios nos ha dado en Cristo Jesús, que sale de su obra de salvación para nosotros y nuestra unión con Él por la gracia mediante la fe. Esta gran bendición o privilegio es según el puro afecto de Su voluntad, y para alabanza de la gloria de su gracia.

Las Escrituras enseñan que la regeneración nos da la naturaleza de sus santos redimidos, la adopción nos da los derechos de los niños, al llamado de Dios nuestro Padre, "Abba, Padre" mi Padre. A continuación, nos hace participantes de su gracia, porque somos hijos de la fe en el Señor Jesucristo. Cuando la fe se da cuenta del poder limpiador de la sangre del Señor Jesús, y se aferra a la justicia de Dios en Cristo Jesús, el hombre justificado se convierte en un hijo y un niño.

Justificación y adopción siempre van juntos. "¿A quién llamó, a éstos también justificó," y la llamada es una llamada a la casa del Padre, y al reconocimiento de la filiación. No solo trae el perdón y la justificación a través de nuestro Señor Jesús, sino que también trae consigo la adopción, porque está escrito: "Mas a todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre. "Esto no es un privilegio otorgado a la garantía de o el crecimiento en la gracia, pero es una bendición que le pertenece a, él que tiene el menor grado de fe: una bendición que pertenece a cada uno de los elegidos de Dios, ya sea que acaban de nacer de nuevo, o han estado en la gracia por años. "Porque todos vosotros sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús" (Gal 3:26).

Las escrituras expresan que:
Gálatas 4:4-7: "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo había llegado, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, bajo la ley, para redimir a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, clamando: ¡Abba, Padre. Así que ya no eres más siervo, sino hijo, y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo".

Romanos 8:14-17: "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Porque no habéis recibido el espíritu de esclavitud otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, el cual clamamos: Abba, Padre. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios: y si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que podamos
ser glorificados".

1 Juan 3:1-2: "He aquí, ¿qué clase de amor que el Padre nos ha dado, para que seamos llamados los hijos de Dios: por eso el mundo no nos conoce, porque no le conoció. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es".

Juan 1:12-13: "Mas a todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, y para los que creen en su nombre el les dice que nacieron de nuevo, no de sangre, ni de voluntad de carne, ni de la voluntad de hombre, sino de Dios".
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